Sexto día
SEXTA FLOTA DE NAVEGACIÓNDejamos Almería en el mismo sitio donde estaba antes de llegar y partimos hacia el puerto de Orán esperando que esté donde se supone que debe estar, allí haremos algunos intercambios comerciales para mejorar el import/export de ambos países mediterráneos que, en estos momentos, atraviesa una grave crisis FIScal.
Mientras tanto, nuestro acuático cantante sigue intentando llegar a Roquetas de Mar flotando sobre las guitarras mientras pregunta a voz en grito a un pulpo manco no se que de un carro que le han robado.
- ¿Dónde estará mi carrooooo, dónde estará mi carroooo?
- ¿Y a este que le pasa?
- Donde quiera que esté, mi carro es mío, porque yo lo compré...
- ¡Demasiado sol en el coco!
Para suplir al cantante robado no hemos tenido otra idea mejor que contratar a un argelino auténtico, se trata de Ahmed Sidi Ben Scoped, un inexperto marinero pero que prepara el cous-cous como nadie.
Sidi Ben es un argelino del interior que emigró de pequeño a Orán debido a su temprana afición al tintorro, algo totalmente incompatible con la natural escasez de tabernas en el desierto, a pesar de lo cual ha terminado siendo un gran conocedor de estas aguas ya que se fija mucho y ha hecho el trayecto un par de veces aunque todavía no sepa hacer buenos nudos marineros.
- Ahmed, ¡ven aquí!
- No mon capitain, je ne suis pas Ben Aquí, je suis Ben Scoped
- ¡Que vengas leches, que quiero decirte una cosa!
Los problemas de idioma tienen una importancia relativa en alta mar, a ver si no como hubiésemos podido hacerse entender al griego con este señor oraní de adopción, en la mar hay que estar preocupado por otras cosas más importantes como, por ejemplo, ese enorme portaaviones de la VI flota de la US Navy que se ha situado entre el carguero y África.
- Hello & stop!, comandante Scop Williams speaking
- Sabía que tenía que haberme traído el smoking, tradujo Scopoulos
- Debemos inspeccionar su buque por si llevan armas de destrucción + IVA pero les advierto que en mi buque no se fuma
Preocupado por el cariz que toma el crucero y ante la falta de apoyo aéreo del servicio de Correos el capitán intenta salvar los muebles con hábiles maniobras de distracción aprendidas en sus ratos de ocio.
- A ver mister Williams, ¡tres con las que saques!
En la bodega hace calor y los paquetes necesitan subir a cubierta para tomar un poco el aire, como Sidi no les hace caso y Scopoulos está haciéndose fotos con la gorrita de almirante de la VI Flota de Williams, deciden amotinarse.
- Llevamos varios días de aquí para allá
- Queremos merendar y ver la tele que creo que hoy sale Bisbal
El único paquete que mantiene una aparente calma es el nuestro, desde que salimos de Alicante viaja al lado de las zapatillas usadas que debemos entregar en Cádiz y el pobrecito ya no puede más, o airean convenientemente la zona o las arroja por la borda y que vayan solas a puerto.
Eso es precisamente lo que ha ordenado mister Williams con los paquetes más díscolos de la carga, preparan la pasarela, les atan un concurso de Tele5 a los pies, les tapan la dirección de envío y al agua patos. Algunos de ellos incluso puede que lleguen a destino antes que nuestro paquetín.
Justo en el momento de máxima tensión suena mi teléfono portátil, ese que solo llevo para las grandes ocasiones en las que tengo que estar localizable por si me llaman de Correos para informarme sobre el paquete.
- Buenas tardes, le llama el llamador automático del servicio de atención al cliente de paquetes postales económicos
- ¿Le ha pasado algo a mi niño?
- Al niño no pero al padre le acabará pasando, soy Copito de Nieve y quiero que dejes de llamar mona a mi mamá política, es mucho más fea que una mona y lo de la leche frita era mentira
Por fin los marines deciden dejar paso libre a nuestro buque no sin antes confiscar varios paquetes sin remite con un sospechoso olor a chorizo de visitas, entre los cuales afortunadamente no se encuentra el nuestro; el capitán Scopoulos ha decidido enrolarse en la Navy, no pudiendo soportar más viajar en esta bañera deja el mando en manos de Sidi Ben Scoped y nos dice adiós con sus manazas sin poder reprimir unas lagrimitas de cocodrilo.
Lo que cualquier otro trabajador del sector naval interpretaría como una oportunidad profesional única que debe ser aprovechada, provoca sin embargo una crisis de pánico en Sidi Ben quién decide bajar a la bodega a agenciarse un tetrabrick de Don Simón Gran Reserva antes de volver al puente de mando dispuesto a ahogar sus penas.
Navega plácidamente nuestro barco hacia el mar de Orán bajo la influencia del alcohol cuando una lancha rápida del servicio guardacostas argelino nos ordena el alto.
- A ver, documentación, pasaporte, rolex, seikos, pipas, chicles, caramelos, al rico bombón helado ¡oigaaaa!...
- Morito bueno
- ¿Qué son todos esos paquetes de ahí?
- Morito guapo
- Haga el favor de soplar por este tubito
- Morito piripi
- Para hacer pipí vaya al fondo a la derecha
Desde las playas de Ain el Turco, Les Andalouses, Kristel (digo yo que serán esas playas porque nunca he estado en Argelia y ahora precisamente no es el mejor momento para descubrirlas) nos llegan tenues lucecitas de colores que Sidi Ben no puede ver porque está viendo otro tipo de estrellitas del mamporro policial recibido por negarse a entregar el tetrabrick como prueba del delito.
Pasada esta noche toledana de sobresaltos algunos paquetes no pueden soportarlo más cayendo rendidos a los pies de los guardias con turbante, puede que debido al fuerte olor que desprenden sus babuchas.
Y allí continuaban amodorrados por la mañana cuando una voz gutural les despertó de sus sueños.


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